La Comisión Europea cierra la consulta pública para las nuevas directrices sobre fusiones y concentraciones

El Ejecutivo comunitario ha finalizado este viernes, 26 de junio, el período de consulta pública de su borrador para modernizar el marco de evaluación de las fusiones empresariales. La nueva normativa, que sustituirá las guías vigentes desde 2004, se adapta a la escala industrial necesaria para la descarbonización y la competitividad global.

El nuevo texto, que se espera adoptar oficialmente durante el último trimestre de 2026, pondrá un énfasis especial en factores como la capacidad de innovación, la resiliencia de las cadenas de suministro y la sostenibilidad medioambiental.

De la "teoría del daño" a la "teoría del beneficio"

Hasta ahora, cuando dos grandes empresas querían fusionarse, Bruselas evaluaba la operación basándose casi exclusivamente en la llamada "teoría del daño": analizaba de qué manera la fusión podía perjudicar la libre competencia (por ejemplo, por si la nueva empresa tenía demasiado poder de mercado y acababa subiendo los precios a los ciudadanos).

Con el nuevo borrador, se introduce de forma oficial la "teoría del beneficio". Esto significa que Bruselas pondrá en la misma balanza los posibles efectos positivos de la unión. Se valorarán eficiencias dinámicas a medio y largo plazo, como la capacidad conjunta para invertir en nuevas tecnologías verdes o para hacer más fuertes las redes de suministro ante crisis internacionales. Si las empresas demuestran con pruebas robustas que la fusión generará estos beneficios y que repercutirán positivamente en los consumidores, la Comisión podrá aprobar la operación, aunque eso suponga reducir el número de competidores en el mercado.

Luz verde a los "campeones europeos" de la automoción

Este cambio de paradigma es fundamental para el sector de la automoción. La industria europea lleva tiempo denunciando que las antiguas normas antimonopolio impedían la creación de grandes "campeones europeos" por miedo a formar oligopolios internos. Con la aplicación de esta teoría del beneficio, los grandes grupos automovilísticos y los fabricantes de baterías tendrán finalmente una vía legal para justificar alianzas estratégicas, joint ventures o grandes fusiones. El sector defiende que solo ganando esta macroescala industrial podrán hacer frente a los elevados costes de la transición al vehículo eléctrico y competir de tú a tú contra los gigantes de China y Estados Unidos.