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Stellantis recupera producción en Italia en 2026 y Cassino sigue en riesgo

La FIM-CISL cifra en 252.223 los vehículos fabricados entre enero y junio y destaca el repunte de Mirafiori y Melfi, mientras Termoli sigue sin un plan industrial claro.

La producción italiana de Stellantis alcanzó 252.223 vehículos en el primer semestre de 2026, un 13,7% más que en el mismo periodo de 2025, según informó la FIM-CISL el 3 de julio. El sindicato vincula el repunte a Mirafiori y Melfi.

La fuente original es el comunicado de FIM-CISL, publicado el 3 de julio de 2026.

Contexto

La lectura sindical es clara: Stellantis ha dejado atrás parte del golpe de 2025, pero la recuperación todavía es parcial y desigual.

Los 252.223 vehículos fabricados entre enero y junio contrastan con las 221.885 unidades del mismo periodo del año anterior.

La mejora del 13,7% se interpreta como un cambio de tendencia tras un ejercicio muy débil.

La recuperación no ha sido homogénea: los turismos han crecido hasta 158.193 unidades, mientras que los vehículos comerciales han retrocedido ligeramente hasta 94.030.

Las plantas que impulsan la recuperación

La FIM-CISL apunta que la mejora tiene mucho que ver con el Jeep Compass de Melfi y con el 500 híbrido de Mirafiori, dos novedades que han ayudado a recuperar volumen después de un 2025 complicado.

El sindicato también destaca el traslado a Módena de los Maserati GranTurismo y GranCabrio, que explica una parte del fuerte salto de esta planta.

Mirafiori es uno de los puntos más visibles del cambio.

La planta turinesa produjo 36.048 unidades en el primer semestre, un 135,4% más que las 15.315 del mismo periodo de 2025. El grueso de esa producción corresponde a las dos versiones del nuevo 500, la eléctrica y la híbrida.

La FIM-CISL considera que el 500 híbrido ha sido una pieza decisiva para sostener la misión industrial de Mirafiori.

Su lanzamiento ha permitido revertir el descenso provocado por el 500 eléctrico y ha contribuido a activar un segundo turno de trabajo desde marzo de 2026.

El sindicato también vincula ese repunte a la incorporación de 600 nuevos trabajadores en febrero, un movimiento que ha reducido la dependencia de mecanismos de suspensión temporal. Aun así, el objetivo anual de 100.000 unidades sigue pareciendo difícil de alcanzar.

La FIM-CISL cree más probable que Mirafiori se mueva cerca de las 80.000.

Cassino sigue siendo el gran problema

Si hay una planta que concentra todas las alarmas, esa es Cassino. La FIM-CISL asegura que el centro ha sufrido una nueva caída del 36,2% y que la situación se agrava a medida que pasan los meses.

El comunicado sitúa Cassino como una pieza crítica dentro del futuro de Maserati y Alfa Romeo. La planta fabrica el Grecale y las versiones electrificadas de la gama.

Pero el sindicato recuerda que la definición del plan industrial para los modelos Maserati y Alfa Romeo se ha aplazado hasta 2026. También explica que el grupo sigue hablando con un socio para intentar blindar estas producciones premium.

La preocupación no es solo productiva, sino también laboral. A medida que bajan los volúmenes, la planta queda más expuesta a las paradas parciales, a la reducción de ritmos y a la falta de una visión de futuro clara.

Para la FIM-CISL, este es el principal agujero del mapa industrial del grupo en Italia.

Atessa mantiene el peso de los vehículos comerciales

Atessa sigue siendo la principal planta de vehículos comerciales de Stellantis en Italia. Con cerca de 94.020 unidades, concentra el 37,3% de toda la producción italiana del grupo en este periodo.

Pese a su peso estratégico, la fábrica ha retrocedido un 4% respecto al primer semestre de 2025. La FIM-CISL lo vincula al ajuste de la capacidad productiva derivado de la nueva instalación de pintura.

Aun así, Atessa sigue siendo una referencia dentro del proyecto Pro One de vehículos comerciales. El sindicato añade que, desde 2027, la planta debería entrar en una nueva fase con la siguiente generación de furgonetas grandes.

El plan incluye una inversión de 1.000 millones de euros en cinco años, un dato que refuerza la importancia de la planta dentro de la cadena industrial del grupo.

Termoli, una incógnita abierta

Termoli es otro de los puntos que la FIM-CISL señala como críticos. El sindicato considera negativa la renuncia definitiva al proyecto de gigafactoría de baterías.

También advierte de que la planta necesita una nueva perspectiva industrial para garantizar el futuro de sus trabajadores. Según el comunicado, en Termoli siguen activas solo algunas líneas de motores de gasolina.

El grupo ha previsto dos movimientos: el nuevo cambio EDCT y la asignación del motor GSE en versión Euro 7. La FIM-CISL ve estas decisiones como un paso adelante, pero insuficiente.

La organización sindical defiende que Termoli podría volver a tener un papel relevante si se convierte en una sede para actividades relacionadas con baterías o nuevas motorizaciones.

El mensaje de fondo: recuperación, pero todavía no estabilidad

La FIM-CISL concluye que la producción del primer semestre de 2026 representa un giro de tendencia respecto a los dos últimos años, cuando los volúmenes casi se habían reducido a la mitad en comparación con 2023.

Aun así, el sindicato subraya que el sector sigue lejos del objetivo del millón de vehículos anuales que se había debatido en mesas ministeriales.

Para la organización, la mejora de las cifras no resuelve el problema de fondo: hay plantas que recuperan actividad gracias a nuevos modelos, pero otras siguen sin una misión industrial clara.

La situación de Cassino y Termoli ilustra esa asimetría. La previsión de la FIM-CISL es que 2026 cierre con más de 500.000 vehículos producidos en Italia, y con los turismos por encima de las 300.000 unidades.

Es un repunte importante, pero todavía insuficiente para volver a los volúmenes anteriores ni para disipar las dudas sobre la evolución de varios centros clave.

Impacto para el sector de la automoción

Este balance es relevante para la automoción europea porque muestra hasta qué punto el reequilibrio productivo de Stellantis depende del arranque de nuevos modelos y de la capacidad de cada planta para adaptarse con rapidez.

El caso italiano también deja una lección clara: la recuperación de volúmenes no es automática. Cuando las nuevas producciones llegan, pueden revertir las caídas con rapidez.

Pero si el catálogo no se consolida o si falta un plan industrial de largo recorrido, la mejora es frágil. Por eso la FIM-CISL insiste en la necesidad de más apoyo industrial.

También reclama más claridad sobre Maserati, Alfa Romeo y Termoli, y una visión europea que sitúe en el centro la continuidad productiva y el empleo.