Japón rediseña su estrategia para alcanzar los 150 GWh de producción de baterías en la década de 2030

El Ministerio de Economía japonés (METI) fija la hoja de ruta para triplicar las ventas globales del país asiático y blindar la cadena de suministro ante la hegemonía china.

En un contexto de guerra comercial y tecnológica por el dominio del vehículo eléctrico, el gobierno japonés ha decidido pisar el acelerador. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) de Japón acaba de actualizar su histórica "Estrategia de la Industria de Baterías", convirtiéndola ahora en la Estrategia de la Industria de Baterías y Energía.

Según el documento oficial, el gobierno nipón se ha fijado un doble objetivo muy ambicioso: por un lado, asegurar una producción interna fortísima de 150 GWh, suficiente para alimentar el ecosistema doméstico. Por otro, triplicar las ventas globales relacionadas con las baterías para las empresas japonesas (como Panasonic o Toyota) de cara al año 2035.

Inyecciones de capital y alianzas público-privadas

Para lograrlo, el METI no dejará sola a la industria privada. La estrategia consolida paquetes de subvenciones masivas, destacando la aprobación de un fondo de 347.900 millones de yenes (aproximadamente 2.200 millones de euros) destinados exclusivamente a financiar hasta 12 grandes proyectos corporativos. Estos fondos cubrirán desde el desarrollo de nuevas celdas y materiales (como los electrolitos avanzados) hasta el equipamiento de fabricación pesada para plantas locales de gigantes como Toyota, Nissan, Subaru, Mazda y Panasonic.

Este movimiento defensivo y expansivo a la vez de Japón encaja con las políticas recientes de los Estados Unidos (Inflation Reduction Act) y de Europa (Ley de Materias Primas Críticas) para intentar blindar a las respectivas industrias automotrices locales ante el rápido avance de la electrificación global.